El lavado a mano de ropa por encargo era uno de los trabajos más duros de la rutina doméstica; requería de un largo proceso que iba desde el remoje hasta el planchado.
La lavandera estaba comprometida o apalabrada con una o más familias, las que normalmente les hacían llegar la ropa hasta su casa una vez a la semana.
A continuación, describiremos el trabajo de las antiguas lavanderas de Nilahue Cornejo, en base a los relatos de nilahuinas quienes, desde muy jóvenes, realizaban este oficio para aportar ingresos adicionales a sus hogares.
Desde chica a una la hicieron trabajar. Lavar era tan difícil. Todas las semanas llegaba una bolsa grande con sábanas, otra con ropa, pantalones, camisas, delantales, cosas así. En una artesa, una echaba la ropa a remojar, después la sacaba… ahí lo que había pa’ lavar era jabón y gringuito. Entonces lo echaba a remojar, después la jabonaba, después uno tenía que escobillarla en una tabla con escobillas de curahuilla. De ahí, se enjuagaba la ropa otra vez y la echaba a hervir. Después de ahí la sacaba, la enjuaga y ahí tenía que almidonarla y azularla y recién ahí se tendía. El agua la sacaba de una noria.
Antes se usaban puras sábanas de crea y blancas. Había unos paquetes de gringuito y con eso y con jabón uno lo echaba a hervir, pa’ que quedaran bien blanquitas. Antes no había cloro ni nada de esas cosas.
Cuando estaba bonito el día ahí uno aprovechaba pa’ lavar. Después había que doblarlas y recogerlas. No ve que las toallas, cosas así no se secaban en un día. Bueno que antes no se usaban muchas toallas, todo el tiempo se usaban como paños no más.
Para almidonarla el trigo se echaba a podrir, así varios días con agua, y cuando esté podrido ahí después se hace el almidón. Y despué, cuando la almidonaba uno, hacía un agua así con el almidón y azul, que era un polvo azul. Toda la gente azulaba las sábanas, pa’ que quedaran más blancas. Y después se tendían. Y quedaban tiesas con el almidón. Uno tenía que rociarlas bien, que quedaran bien mojadas, pa’ plancharlas. Había que hacer fuego para poder calentar la plancha también, porque la plancha había que colocarle unas brasitas adentro. Porque antes había de esas planchas no más. Yo tenía dos, se enfriaba una y cambiaba a la otra y así.
Y después teníamos que ir a lavar ropa al estero, porque en la casa había menos agua y se puso barrosa; cortaba el jabón. Así que llevábamos de todo, tarros y todo, y hacíamos fuego y hervíamos la ropa allá.
Algunas veces, si me llegaba ropa tenía que lavar todos los días. Y era tan largo el lavado.
Oficios con memoria. Podcast sobre los oficios artesanales y la vida cotidiana de los antiguos habitantes de Nilahue Cornejo, comuna de Pumanque, provincia de Colchagua, región de O’Higgins. Basado en el libro Historia hecha a mano de Laura Cabrera Barraza.
Proyecto financiado por el Fondo Nacional de Desarrollo Cultural y las Artes, ámbito regional de financiamiento, Convocatoria 2026.
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